Sanford "Sandy" Hatch fue un acaudalado corredor de bolsa de Wall Street, residente en Long Island, New York. Era una exquisita persona, muy reservado, que criaba y jugaba gallos por puro placer. Hay muchos relatos que narran la magnificencia de este hombre, quien casi siempre donaba las ganancias obtenidas gracias a sus ejemplares a sus colaboradores: pastores (galponeros), amarradores y soltadores (careadores). Sin embargo, su egoísmo y sus ganas de ganar le impedían vender aves o regalarlas. Se dice que los únicos gallos que salieron de su corral fueron los que le robaron al terminar una jugada y que originaron la estirpe de los denominados Albany.
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